47 AÑOS DE UNIÓN Y LUCHA POR LA DIGNIDAD DE LOS PUEBLOS CONGREGADOS EN EL CRIC

La familia que hoy conforma el Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC se encontró en la María Piendamó los días 22, 23 y 24 de febrero en donde comuneros y comuneras de diferentes territorios del Cauca que hacen parte de los 10 pueblos (Nasas, Yanaconas, Totoroez, Kokonucos, Kisgó, Ambalueños, Polindaras, Ingas y Eperaras – Siapidaras), se dieron cita para participar en la junta directiva del CRIC en el marco de la conmemoración de sus 47 años de vida. Es por eso que desde muy temprano del día 22 de febrero llegaron chivas, carros y motos con comuneros que venían a acompañar este espacio.

En este largo caminar desde su creación hasta el día de hoy, no ha sido fácil el poder fortalecerse como organización indígena, muchos han sido los que han querido quebrantar la unión de los pueblos congregados en el CRIC como: los terratenientes, los grupos armados, el gobierno y el dinero que al llegar a las comunidades ha queriendo dividirlas; sin embargo esto no ha derrumbado el sueño y el caminar que trazaron los mayores de ser pueblos dignos, libres y con territorios autónomos; es por eso que después de 47 años aún está vigente la plataforma de lucha que los mayores y mayoras visionaron para pervivir como pueblos originarios.

Es por eso que recordamos los diez pilares de la plataforma de lucha de nuestra organización

1. Recuperar la tierra de los resguardos y realizar la defensa del territorio ancestral y de los espacios de vida de las comunidades indígenas.

2. Ampliar los resguardos.

3. Fortalecer los cabildos Indígenas.

4. No pagar terraje.

5. Hacer conocer las leyes sobre indígenas y exigir su justa aplicación.

6. Defender la Historia, la lengua y las costumbres indígenas.

7. Formar profesores indígenas

8. Fortalecer las empresas económicas y comunitarias.

9. Recuperar, Defender, Proteger los espacios de vida en armonía y equilibrio con la Madre Tierra.

10. Defensa de la Familia

El tiempo ha pasado pero las amenazas no, los que tienen el poder ven en la lucha indígena un obstáculo para penetrar sus tentáculos, saquear y acabar con el proceso de resistencia que los pueblos originarios han logrado mantener en este tiempo. Por eso, hoy más que nunca debemos valorar el camino que los mayores nos han dejado, la formación política, la claridad de saber quiénes somos y quienes se quieren meter en nuestras casas, por eso no debemos perder el horizonte, porque si lo hacemos perdemos nuestra dignidad.

Para nuestro proceso la lucha no ha sido fácil, aunque hemos logrado constituirnos como una de las organizaciones de resistencia indígena más sólidas en Latinoamérica, han sido muchos compañeros los que han derramado su sangre, hemos sido víctimas de estigmatizaciones, persecuciones, masacres y un constante asedio a nuestras comunidades.

Pero la tenacidad de los pueblos por seguir perviviendo ha permitido seguir de la mano de nuestros mayores, mayoras, de nuestros Ksxaws para poder continuar el camino que trazaron la Cacica La Gaitana, Manuel Quintín Lame, Álvaro Ulcué Chocué, y muchos otros que enseñaron a no arrodillarnos a imposiciones de los de afuera.

Por ello en esta conmemoración de los 47 años de lucha y resistencia, se esperaba que el día 23 de febrero se llevara a cabo EL ACTO DE DESAGRAVIO Y PERDÓN PÚBLICO que debía rendir el Estado Colombiano a través del Ministerio de Defensa, a las comunidades indígenas del Cauca a nuestra compañera AIDA QUILCUE VIVAS Y LA FAMILIA DEL COMPAÑERO JOSÉ EDUIN LEGARDA VASQUEZ por el asesinato de este último en hechos ocurridos el 16 de diciembre del 2008, en el sector de San Pedro el Bosque, Corregimiento de Gabriel López, Territorio del Pueblo Totoroez, Departamento del Cauca.

El Gobierno Nacional nuevamente y de manera injustificada incumplió con la Sentencia No. 225 proferida por el Tribunal Contencioso Administrativo del Cauca de fecha 09 de abril de 2015, la que contiene una exigencia de mínima humanidad por parte del Estado, consistente en el reconocimiento de responsabilidad por el vil y cobarde asesinato del comunero JOSÉ EDUIN LEGARDA VASQUEZ en diciembre de 2008, y la expresión de perdón público como reparación simbólica para el resarcimiento del daño individual y colectivo.

Frente a esta situación escuchemos a la compañera Aida Quilcue que nos habla sobre lo complejo que ha sido este proceso para lograr que el estado reconozca su responsabilidad en este asesinato;

Ante este incumplimiento y muchos más, la lucha de los pueblos continúa, por eso en esta Junta Directiva se abordaron otros temas importantes para las comunidades, como La liberación de la Madre Tierra, Guardia Indígena, Salud Propia, Autonomía, familia, Autoridad, contratación, Educación Propia, entre otros.

Esto temas fueron tratados en las comisiones los días 22 y 23 de febrero; es importante destacar que esta es la esencia de nuestro movimiento, ya que las decisiones siempre se toman por la comunidad en espacio de asamblea abierta, en donde las preocupaciones y sueños se ven recogidas para ser expuestas en las plenarias en busca de dar coherencia a la construcción colectiva del pensamiento.

Dentro de estas reflexiones se habló de la importancia de la tulpa y se cuestionó el porque está no había sido encendida en la Junta directiva en el marco de la conmemoración, espacio que convoca a tantas comunidades que ven en el fogón la esencia de la organización. No debemos olvidar el camino espiritual y no dejar de lado a nuestros mayores que nos guían en este proceso.

La comunidad manifestó también que estos temas abordados ya han sido trabajados en otros espacios y que se quieren escuchar los avances que se han tenido y poder tener mayor claridad para continuar con los retos actuales.

Por último se hizo el llamado a fortalecer el proceso de lucha y resistencia desde nuestras casas, nuestras familias, nuestras luchas, siendo coherentes entre el hacer y el pensar. Como lo dijo Nasa pal, “La palabra sin la acción es vacía, la acción sin la palabra es ciega, la acción y la palabra por fuera del espíritu de la comunidad es la muerte”.