La Problemática Minera en el Norte del Cauca

La minería es una práctica que ha estado vinculada a las comunidades indígena, afro y campesina y que se ha realizado de manera artesanal; anteriormente estas actividades se desarrollaban a pequeña escala y las comunidades solo tomaban lo necesario. En la actualidad la denominada “Locomotora minera” ha sido el principal pilar de desarrollo del gobierno nacional, dando concesiones de explotación minera a gran escala en ríos y páramos principalmente a multinacionales.
La “Anglo Gold Ashanti”, una gigante multinacional Sudafricana tiene en Colombia 504 títulos mineros y 3074 solicitudes, distribuidos en cinco proyectos que abarcan 781 hectáreas divididas así: La Colosa en el Tolima, Quebradona y Gramalote en Antioquia, La Salvajina en el Cauca, la Llanada en Nariño,Chaparral en el Tolima y Rio dulce en Antioquia.
Minerales Andinos de Colombia, Gran Colombia Gold. Son propietarios de 111 títulos mineros y opera en Segovia, Antioquia y en Marmato, Caldas, donde realiza operaciones de cielo abierto y conviven con una antigua minería artesanal que existe desde el siglo XIX.

Gracias al derecho que tienen las comunidades a la consulta previa, se empezaron a gestar procesos de rechazo a las prácticas mineras en varios municipios del país, un gran referente de esto es el proyecto de explotación minera desarrollado por la “Anglo Gold Ashanti”, que pretendían empezar la mina más grande de producción de oro en Latinoamérica, ubicada en el municipio de Cajamarca.

Pero la  amenaza no es solo de las grandes Multinacionales, si no al incremento de la minería ilegal, la cual practican en muchos territorios del país, sin tener las precauciones mínimas de seguridad para extraer el mineral  ya que los mismos socaboones son improvisados y no cuentan  con la protección que se necesita para esta labor; así mismo no hay un cuidado con el mercurio y los cuidado materiales químicos necesarios, para purificar el oro, los cuales en las zonas donde se practica es gravemente afectada por las consecuencias que estos químicos dejan.

Las razones por las cuales se recurre a trabajar en la minería ilegal varían, algunas personas lo hacen por necesidad, dado que sus situaciones sociales son complejas y esta es una buena opción, porque ahí no se necesita edad, solo fuerza.

La  comúnmente llamada  fiebre del oro, es otro factor para que las personas se atrevan a extraer este material y vender sus gramos, pero muchos de los lugares para «miniar»  son inseguros, representan un gran riesgo para la vida y salud de las personas, es una constante ruleta rusa en donde la vida en cualquier momento se puede ir, por sacar una pepita de oro.

En Colombia es posible una alta variedad de recursos mineros. La minería legal o ilegal es un beneficio económico para quienes le sacan provecho, pero es una gran destrucción para la madre tierra, ya que se destruyen las capas superiores del suelo que son las que sustentan la vida vegetal
Para Nosotros los Nasa es preocupante esta situación, ya que el cuidado de Uma Kiwe es parte de nuestra esencia, respetamos a nuestra madre porque es la que nos da la vida, gracias a ella tenemos los ojo de agua, los animales, los alimentos, tenemos el césped que es nuestro tapete y  nos permite soñar y construir  un Wët wët fizenxi (Buen vivir de las comunidades); por eso hay que quererla, amarla y respetarla.
Sin embargo hay  Multinacionales y  personas buscando  saquear y extraer las riquezas y tesoros de nuestra madre para beneficiarse lucrándose de la extracción de los recursos naturales.
¿Y porque destruir a quien nos da tanto?
En la época colonial las comunidades indígenas extraían el oro de manera artesanal, los mayores y las «mayoras» utilizaban las bateas para esto, cuando llegaron los españoles sacaron a las comunidades indígenas de sus territorios y las fueron mandando cada vez más arriba en la montaña, los españoles compraron esclavos de África y éstos se encargaron de hacer el trabajo que le correspondía a las comunidades. A través del tiempo, se fueron metiendo cada vez más personas a este tipo de trabajos e incrementando cada vez más las sustancias dañinas que les facilita localizar el oro y demás riquezas que están bajo las capas de la tierra.
El departamento del Cauca, ubicado en el corazón del macizo colombiano (región andina), afronta una situación compleja en cuanto a la minería ilegal. En el norte del Cauca, los mineros ilegales se han dispersado en el corregimiento de Palo blanco así como en las veredas de Munchique, La Cabaña, Mazamorrero, San Joaquín y Santa Catalina.

Cansados de que la actividad extractiva continúe en nuestros resguardos y consejos comunitarios, líderes indígenas y afros nos reunimos para denunciar lo que estaba ocurriendo y le pedimos al gobierno local, departamental y nacional tomar medidas. Desde agosto de 2013, indígenas del resguardo de Canoas y afros del Consejo Comunitario Cuenca del Río Páez se unieron para tapar los hundimientos del suelo y los mordiscos que la minería le había ido quitando al cerro Munchique.
Pero aun así en muchos más municipios se ve esta problemática, como en el municipio de Caloto en el mes de abril del año 2014, indígenas de los cabildos de Huellas, Toes, López Adentro, afros y campesinos decidieron que no iban a dejar entrar más maquinaria que explotara el oro sobre la cuenca del río Palo y evitaron que diez retroexcavadoras siguieran operando, dieron un llamado a los mineros y ese día esto fue lo que dijeron:

“Ya nos reunimos y les dijimos a los de las retroexcavadoras que se tenían que ir. Que les dábamos el tiempo para que sacaran la maquinaria”, “A la gente le están ofreciendo entre 600 mil y 800 mil pesos para trabajar en la mina. Hay que parar esta situación para velar por el medio ambiente«, contó una líder indígena de Santander de Quilichao y un líder de Huellas.

Pero sin embargo se siguieron repitiendo los casos de actividades mineras y con ella muchas tragedias ocurridas por deslizamientos de tierra y rocas, como lo acontecido el miércoles 30 de abril de 2014 el municipio de Santander de Quilichao, que estuvo de luto. Ese día un alud de piedra y tierra sepultó a varias personas que se rebuscaban la vida en la mina «Agua limpia» en el corregimiento de San Antonio, a quince minutos del casco urbano.

Días después las autoridades informaron que los muertos habían sido doce y que la tragedia había sido anunciada desde meses antes por las comunidades campesinas, en particular por los afro descendientes del norte del Cauca, advirtiendo los problemas y riesgos de la minería ilegal.
Pasando tanto tiempo de tragedias y dolor, se lamenta nuevamente el día 20 de marzo del 2018 el desastre ocurrido en el corregimiento de San Antonio, municipio de Santander de Quilichao, en donde colapsó la mina de oro tipo cúbico en que trabajaban varios habitantes de la región en en donde nuevamente murieron dos personas y varias más resultaron heridas.Sabemos que las víctimas y principales afectados por esta situación son las comunidades más pobres, con menos oportunidades y que siempre han sido excluidas, quienes buscan un sustento para sus familias.

En muchas veredas y municipios han tratado de repararse los daños que ha ocasionado la minería, como los hundimientos en las carreteras, derrumbes de tierras, caídas de rocas, contaminación del agua y aire por sustancias toxicas como cianuro, pero de esos daños  algunos pueden repararse, pero, por lo contrario hay otros en los que su deterioro es irreversible.
Pasando estos hechos de dolor, daño y tragedia ¿no es suficiente motivo para terminar con la minería? ¿Por qué, siendo conscientes de los peligros que se pueden enfrentar al hacer estas actividades, decidimos seguir en esto cuando estamos acabando y causando tanto dolor a la madre tierra y aun mucho más a nuestras familias?
Nuestro reto es por preservar los suelos y el agua limpia para poder cultivar, tener los animales en los territorios, que puedan vivir, tener una armonía en las comunidades y poder proteger la madre tierra como un legado para las generaciones venideras. Para nosotros el territorio pertenece a los hombres de hoy, sino que es prestado por Uma Kiwe, nosotros pertenecemos a él y es indispensable preservado para que los que vienen también lo puedan Habitar.
Escuchemos a  Alexis Mina miembro de Diacon(asociación de consejos comunitarios del Norte del Cauca) y representante legal del consejo comunitario San Juan del Garrapatero, que nos habla más sobre el problema de la minería en las comunidades Afro en el Cauca