Pararnos para ser el pueblo de un país sin dueños o que nos acaben de arrodillar y matar

Acá ya no se puede vivir. Ni siquiera se puede seguir aguantando. Cada quién buscando lo suyo por su cuenta. Cada quien muriendo en soledad por el inútil grito de ¡Hasta Cuando! Que encubre la decisión de seguir esperando. Siendo así nos acaban de robar lo que no nos queda con una reforma tributaria que le pone impuestos regresivos a todo, menos a la guerra ni a las bebidas gaseosas ni a los más ricos y poderosos. Además, nos queda prohibido salir a la calle a lo que sea, menos aún a defendernos, a protestar, a expresar la ira, a encontrarnos para escucharnos y compartir. Mientras tanto nos matan. Hoy a Sandra Liliana Peña Chocué, ayer ni sabemos a cuántos y mañana podemos ser cualquiera de nosotrxs. Nos matan en las casas, en las vías, en las calles, en los barrios, en las selvas y campos ahora mismo; también nos matan en vida y es el Estado, el gobierno. 

Todo ha cambiado desde el levantamiento de noviembre de 2019 en Colombia. Todo, absolutamente todo ha empeorado. Si teníamos motivos para levantarnos con ira y compromiso en esa fiesta de la dignidad por la vida, ahora tenemos exactamente los mismos motivos, solo que ahora el abuso, el terror, el despojo, la muerte, la burla, el desprecio, el insulto, la misma política de entonces y de siempre, hoy la han implementado con todo el descaro. El Estado es la guerra contra la tierra, contra los pueblos, contra la vida, es el gobierno, es el poder. O paramos, nos paramos, nos ponemos de pie para detenerlos, o lo acaban de destruir todo para enriquecerse robando y matando. Nos han sumido en la vergüenza y la impotencia a través de la política de resignación soportada en el terror, la propaganda y el despojo. Colombia es más que nunca lo que ya era y peor: un país con dueños que niega a los pueblos, que nos explota, nos mata aún más, nos exige y consigue obediencia o nos somete y convence de luchar únicamente en los términos y condiciones que refuerzan su poder. La pandemia del COVID 19 ha sido el pretexto y el dispositivo más eficaz para profundizar el control de la población, la masacre, el despojo, la mentira, la sumisión, el robo descarado y sin límites. Desde noviembre de 2019 recordamos los motivos que nos reclaman dignidad. Eran y son entre muchos más:

  1. Guerra Total. Amenaza y asesinato de líderes y liderezas sociales, masacres sistemáticas, acciones de guerra y un post-acuerdo que además de generar militarización, represión y terror, ha promovido el narcotráfico, ha incumplido lo acordado, ha despilfarrado los recursos enormes destinados a los proyectos y políticas de “paz” para enriquecer intermediarios institucionales, entretener y engañar supuestos destinatarios y beneficiarios, acumular información para alimentar las estrategias de despojo y terror, desmantelar los pocos y malos servicios públicos, negar la salud y la educación y debilitar los procesos y movimientos sociales. La paz ha sido abiertamente cosmética y ahora ni siquiera eso: es un escalamiento de la guerra como política integral de Estado para avanzar sobre pueblos y territorios con la fuerza destructiva de la codicia insaciable. Si la brutalidad del ESMAD, el asesinato de excombatientes desmovilizados de las FARC, el incumplimiento de los acuerdos de paz, el asesinato de líderes sociales, el bombardeo para asesinar niñxs nos hizo levantarnos, parar, decir basta. La masacre policial en Bogotá en protesta por el brutal asesinato de un abogado en Soacha, las masacres de Llano Verde en Cali, Samaniego, Nariño y todas las demás que ya no caben en estadísticas, los bombardeos en el Guaviare masacrando intencionalmente niños y niñas y los asesinatos de líderes sociales y de sus familias en comunidades sometidas a la militarización y el confinamiento mientras la “fuerza pública” se multiplica, consume recursos incalculables y penetra todos los ámbitos de la vida. Estos son apenas algunos hechos de una estrategia integral de terror y guerra de una política para el enriquecimiento de sus cómplices a costa de terror y a nombre de la democracia, la ley, la justicia y la paz. En Colombia vivimos una tiranía de Estado.
  2. Paquetazo de reformas legales. No sólo aprobaron o presentaron todas las que nos hicieron levantarnos por educación, contra la deforestación, la destrucción de los territorios, el empeoramiento de un sistema de salud mercantil que mata, la negación de pensiones y la postergación de jubilaciones a mayorxs en su mayoría ya abandonadxs sino que ahora van a aprobar una reforma tributaria que siempre negaron durante el paro que presentarían. Eso y toda la agenda legislativa es aterradora, infame y sigue avanzando. Del congreso viene la ley de la miseria.
  3. Destrucción de territorios y extractivismo. Por todo el país avanza la contaminación de aguas, tierras y aire consecuencia de concesiones al fracking, el extractivismo minero y de hidrocarburos, el agronegocio de monocultivos, la renovada fumigación con glifosato de Monsanto. Ahora además todo esto se hace a nombre de una política contra la deforestación y por la defensa de la Amazonía y los ecosistemas que mientras criminaliza y despoja al campesinado y a los pueblos indígenas, lanzan una ofensiva jurídico-militar para eliminar a los pueblos y convertir selvas, bosques, ríos, parques, montañas…todo, en desiertos a cambio de ganancias. Al mismo tiempo, el crimen organizado que es el sistema, la relación social toda, se fortalece desde arriba hasta los abajos, nos vuelven enemigos de nosotrxs mismos, nos hacen matarnos entre pueblos. Es toda una política de estado mafiosa que nos está carcomiendo también con su política de narcotráfico.
  4. La justicia del mafioso. Desde el levantamiento de noviembre de 2019, hemos sido testigos y víctimas de muchos más casos de manipulación de la justicia al servicio de los más corruptos y de los más poderosos, pero el caso más vergonzoso e intolerable ha sido el proceso que involucra a Álvaro Uribe Vélez. Ante la evidencia presentada en el Congreso a todo el país por el Senador Iván Cepeda que lo involucra, sin lugar a duda con paramilitarismo, narcotráfico, corrupción, contrabando, narcotráfico, el “Gran Colombiano”, el intocable cabeza del partido de gobierno manipuló testigos. Todas las pruebas fueron presentadas y compartidas públicamente y sometidas a un riguroso proceso legal. Todo esto terminó en una farsa que le concede hasta el momento y una vez más impunidad y más poder que antes a un capo de mafias criminal que simboliza y representa no al gobierno sino al Estado colombiano

Someternos al poder de este Estado perverso bajo las condiciones de la pandemia que aprovechan nos paraliza y debilita. No nos queda más alternativa que encontrar la forma, las muchas formas de levantarnos, de superar la parálisis con la pandemia, cuidándonos, pero de pie y en paro.

La reforma tributaria que está a punto de aprobarse nos pone a financiar el enriquecimiento de nuestros verdugos, la entrega de nuestros recursos, la negación de nuestros derechos, el desmantelamiento de nuestras libertades y el terror de la tiranía. Acá está en imágenes:

En este contexto, canalizar nuestras mejores energías hacia campañas electorales sin garantías, hacia cargos de poder público dentro de un Estado que es un dispositivo de terror y despojo, es desperdiciar la ira, la creatividad, la fuerza, la justa lucha de un pueblo que quiere paz con justicia y libertad. Es caer en la trampa que nos ponen. Es hora de encontrarnos, de levantarnos, de detener todo esto de pie. Pero esta vez, no sólo ser muchas y muchos sino empeñarnos desde nuestra presencia en hacer agenda. Identificar los asuntos de los que depende nuestra vida y abordarlos. Escucharnos con sabiduría y con el afán de encontrar salidas. Ser colectivamente la semilla de un País de los Pueblos sin Dueños. Dejar de llenar parques, calles y plazas para un plan de otras y otros y hacer el plan…ser el plan, el horizonte, el camino. No hay otra salida. 

PARO EL 28 DE ABRIL. PONERNOS DE PIE. RECONOCERNOS Y ORGANIZARNOS PARA PODER DECIDIR Y TRANSFORMAR TAMBIÉN COTIDIANAMENTE. 

NADIE NOS PUEDE QUITAR EL PODER DE DESOBEDECER AL PODER INJUSTO, SUS EJÉRCITOS, SUS FUNCIONARIOS, SUS MENTIRAS Y SUS LEYES. SI NO DESOBEDECEMOS ES PORQUE LLEVAMOS EL OPRESOR DENTRO Y OCUPA EL TERRITORIO DE NUESTROS IMAGINARIOS. 

ANTE LA DESOBEDIENCIA CONCIENTE NO HAY PODER QUE VALGA. SÓLO HAY QUE PERDER EL MIEDO AL ABUSO Y A LA TIRANÍA. SABER QUE YA NO TENEMOS NADA QUE PERDER.VAMOS A SER LOS PUEBLOS DE UN PAÍS SIN DUEÑOS. LO DEMÁS ES MUERTE Y ABUSO.

¡YA BASTA!

Pueblos en Camino
Abril 20 de 2021
Día del asesinato de Sandra Liliana Peña Chocué

Sandra Liliana Peña Chocué…DUELE!

Asesinada Sandra Liliana Peña,
mujer y autoridad indígena Nasa en
Sath Tama Kiwe

Asesinada la gobernadora del resguardo indígena de la Laguna Siberia en Sath Tama Kiwe (municipio de Caldono). Así como asesinaron a Cristina Bautista para silenciar una mujer indígena y a su pueblo, así mismo en esta tiranía de asesinos motivados por una codicia patriarcal repugnante, insaciable y cobarde asesinan a Sandra Liliana Peña. La lloramos con rabia, con desesperación y por eso nos convocamos a asumir que hemos sido sometidos y sometidas a una tiranía sin límites. O nos levantamos con la tierra para liberarnos con ella de este régimen de matones por ganancias, o respaldados por la impunidad y escondidos bajo la protección de quienes matan roban y no dan la cara, nos silencian y nos exterminan. Matar a otra autoridad mujer indígena es un asco. Quienes lo hicieron no son personas son una vergüenza para la humanidad y la vida. Quienes lo ordenaron no son comandantes ni luchadores, son lo más despreciable y perverso que puede existir. Ordenar y ejecutar el asesinato de Sandra Liliana Peña, gobernadora del territorio y de la Madre Tierra es ordenar el asesinato de su madre: tenemos que deshacernos de quienes así ejercen el poder y desangran la autoridad y la tierra. Todas y todos de pie a acompañar en el territorio de Sath Tama Kiwe. No es contra una indígena en un lugar del Cauca, es contra todas las mujeres y la vida en toda Colombia y más allá. Es fascismo, venga de donde venga y es el enemigo de la vida. Hay que levantarse y resistir. Ya es tarde. Ya está muerta ella también.”#AsesinanIndigenas en un lamentable hecho fue asesinada la gobernadora de La Laguna Siberia, Caldono Cauca, Sandra Liliana Peña Chocué. La Gobernadora había manifestado días antes en su posición como autoridad, el rechazo a los cultivos de uso ilícito que se estaba incrementando en su territorio.” Abril 20 de 2021, CRIC

Por : Pueblos en camino